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Panorama. Artistas catamarqueños

Panorama. Artistas catamarqueños

Muestra colectiva

Del 29 de Junio al 28 de Julio de 2017 - Inaugura: 19hs  - Entrada: libre y gratuita

 
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Panorama, un nuevo ciclo que apoya y difunde la escena contemporánea de las distintas regiones del país. 

Desplazamientos aéreos. Las velocidades del viento
4 artistas de Catamarca.

 

Mientras miro por la ventana, de esta fría mañana de junio, las hojas de los árboles que logro divisar, se mueven tímidas pero entusiastas, y pienso en algo que mencionaba Carolina Paradela, sobre lo que pasa en Catamarca y el viento: todo se mueve, el viento lo pone todo en movimiento, tierra, flores, árboles, incluso la ropa y el pelo.
Inmediatamente eso nos introduce en el contexto, al menos del clima, en el que estos cuatro artistas producen su obra.

 

Es difícil poder establecer un panorama, una visión de conjunto a partir de solo cuatro casos, que a la vez tienen una poética definida, ya desarrollada hace tiempo. Plantear la escena, definir el campo, trazar un mapeo, generar una perspectiva, acaso sea inútil, sino tiene como fin poder presentar sus individualidades y sutilmente dejar vislumbrar pequeños hilos, que organicen un entramado local.

 

Cuatro artistas que abordan, para esta exposición, soportes diversos: pintura, dibujo y textiles.


Celina Galera, por esas cosas de la vida, que insiste en las clasificaciones y los ordenamientos, quedó vinculada con el kitsch, y aunque esa definición no se ajuste con exactitud a su manera de pensar la obra, a modo de ironía y de juego, es la que la acompaña para teorizar su abordaje temático y de color. Ese artilugio, esa forma de burlarse del encasillamiento, también es posible percibirla en las escenas de grupo, que predominan en su obra, donde todos posan para una fotografía que nunca va a suceder. Como esas situaciones donde todos sostienen una sonrisa, a la espera del disparo del fotógrafo que, en lugar de la instantánea, está filmando, y entonces todo pierde sentido.
La obra de Celina, por lo general, presenta largos y descriptivos títulos, casi pedagógicos que, sin cerrar la obra, conducen a una lectura dirigida, buscando plantear temas complejos a partir de estéticas atractivas.

 

Carolina Paradelapresenta dibujos en tinta sobre papel, que se corresponden con objetos y diseños, que le gustan de su entorno hogareño. Apoderarse de una imagen, estudiar un elemento en detalle, mirar de un modo distinto lo que se ve diariamente, es una forma de hacer universal lo particular, de transformar en colectivo lo privado.
En cambio, en la obra “Nube tóxica”, la propuesta es más activa para los espectadores. Transformándonos en usuarios, nos invita a observar, a través de caleidoscopios, una superposición atosigante de dibujos automáticos, que presentan, además, de una rica paleta de colores vibrantes, líneas elípticas superpuestas. El conjunto genera un efecto óptico que invade la mirada, intoxicándola, y concientizándonos de lo contaminados que estamos a diario, de manera visual.
Es una obra para explorar por partes, para dejarse llevar, salir y volver a entrar. Es una forma de dibujo invasiva, interventiva que da la posibilidad de elegir por momentos entre la psicodelia y la repetición como mantras.


Claudia Pucheta, de la mano del textil, nos introduce en el paisaje. Son recortes detenidos, el instante anterior a la llegada del veloz viento que todo lo arremolina. Es coincidente también con el tiempo del entramado del hilo. Estar sentada frente a la máquina de coser, cambiar el color del hilo, manejar el punto y la presión de lo cosido. Algo de lo que pasa en las pinturas de Celina Galera, donde el tiempo se detiene por una milésima de segundo, se puede observar también en estos paisajes, que a la vez pueden dar cuenta no solo del momento previo, sino del después.

Daniel Sarmiento, también desde la pintura, comparte con Galera una aproximación de colores y contrastes extremados. En ambos, la primera impresión compositiva, remite al festejo, a la celebración, aunque luego, al profundizar nos damos cuenta que las apariencias nos engañaron y que lo observado, se complejizó. Algo en su pintura, hace pensar en la catarsis que fue el retorno a la pintura en los ochenta, luego de dos décadas donde no solo se declaró la muerte de la pintura misma, sino que los artistas no la elegían como soporte, no respondía a las búsquedas del momento.
Su obra, que nos hace conscientes del cambio, del movimiento, a partir de la sucesión de hechos cotidianos y de situaciones casuales, es reflejo también de aquello que decíamos al inicio, sobre el viento y como todo lo desplaza con su velocidad.
Para Daniel, la pintura es una manera de traspasar la imposibilidad de comprender el día a día, la sucesión de hechos que construyen la compleja urdimbre de las realidades personales.


¿Qué es Catamarca? ¿Quién es Catamarca?
No podemos saberlo. 
Solo podemos abrir tímidamente la trama, espiar y trazar hipótesis arriesgadas, para comprender un contexto complejo y tupido.
Cuatro artistas que piensan su obra desde la individualidad de sus inquietudes y preocupaciones, atravesados por la ráfaga de un viento veloz, que todo lo mueve. Un torbellino que nos da el permiso aéreo de acercarnos, de generar una mirada posible, sobre lo que allí está sucediendo.
Las conclusiones, ya son personales y como ellos mismos proponen, constituyen la construcción de la mirada que cada sujeto pueda construir a partir de la confrontación con sus obras.

 

María Lightowler

 

Junio 2017

ARTISTAS PARTICIPANTES

En esta primera edición, se exhiben pinturas, dibujos, objetos y obras textiles de los artistas catamarqueños Celina Galera, Carolina Paradela, Claudia Pucheta y Daniel Sarmiento.

 
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