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Memorias de una extraviada global

María Silvia Corcuera Terán

Del 06 de Mayo al 01 de Julio de 2009  - Entrada: libre y gratuita

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Inaugura miércoles 6 a las 19 hs.
Texto : María José Herrera (...)La mujer es siempre protagonista en la obra de María Silvia. Protectora, protegida, curiosa, observadora o viperina, la psicología femenina está presente tanto en las acciones de sus personajes como en la desbordante capacidad de incorporar la variedad y la simultaneidad que caracterizan a la artista. En 2003, el atuendo femenino por antonomasia, el vestido, se convirtió en receptáculo de los juegos plásticos de Corcuera. Metonimias del cuerpo, padecen, gozan y reciben todos las modas nutridas por la historia del arte. En Las comadres, “un ejército de señoritas cómplices”, María Silvia comenta con ironía el natural espíritu de cuerpo que une a las mujeres a la hora de tramar intrigas. Con la serie Memorias de una extraviada global nuevamente el protagonismo es femenino, pero esta vez en primera persona. Un viaje reciente a China convenció a Corcuera de algo que siempre intuyó: los arquetipos humanos se visten de distintos ropajes. Vida, muerte, amor, odio se expresan de maneras diversas según las culturas. Así, la artista abrió sus ojos para encontrar en lo que veía aquello que conocía. Desentrañó cada símbolo para luego incorporarlo desde su propia perspectiva. Como en Noche de la muralla, donde un obsesivo pattern concéntrico es tanto la síntesis de una rosa –el rojo de la China– como los remolinos rugientes del viento helado de la Manchuria. Tatuajes es el nombre del trabajo actual, donde Corcuera dibuja a pincel densas tramas figurativas que, a simple vista, parecen estampados textiles. Jugando con la visión a distancia y la concentración del contemplador, los tatuajes develan todo un mundo escondido de sentencias, imágenes y símbolos. En una de estas pinturas conviven la flor del mburucuyá, llamada pasionaria por los españoles, el logo de Coca-Cola, la rosa de Santa Rosa de Lima, la primera santa del Nuevo Mundo –otra mujer protagonista– y frases como “estamos condenados al éxito”, tan frecuentes en el lenguaje irónico de los porteños. Como en el mimetizado mundo del juego Buscando a Wally, Corcuera muestra lo difícil que es actualmente reconocer los objetos y sus intenciones. Pareciera decirnos que en esta globalización la realidad se lee en un solo registro, es plana. Sus tatuajes son señuelos visuales para la reflexión. Seducen con sus arabescos que recuerdan el mundo feliz y floral del Liberty, para anunciarnos un apocalipsis en el que va a haber que “oír en el silencio”, un esfuerzo para focalizarnos sobre nuestro interior y distinguir matices. No obstante, la visión de la artista no es pesimista sino cauta, desconfiada, atenta al devenir. Con un humor directo, afecto a la sabiduría popular del refrán, tan caro a la tradición española, María Silvia Corcuera trabaja en un mundo global en el que ni por un instante deja de encontrar belleza. María José Herrera/

ARTISTAS PARTICIPANTES

 
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