Terrenal de Mauricio Kartun en Teatro del Pueblo

Esperé alusión literaria encuadrada en el escenario. Pero aquí pareciera que la literatura se funde en teatro, que el teatro es literatura. Asistir una vez a la función no alcanza para descubrir el sinfín de insinuaciones sintetizadas en un gesto, en la exquisita complejidad que entraña la escritura de Kartun. Sala llena en coherencia quizá con la asiduidad no de espectadores primerizos sino de entusiastas urgidos en la búsqueda del desborde de re significaciones miles que despliega la obra.

Caín y Abel, metafórica dicotomía que compendia disidencias universales, conflicto bíblico que transcurre en el pasado pero sugiere evidente conexión con las insuficiencias presentes, que más allá de la ficción expone crudezas sociales que sorprendentemente aún persisten. Vicios casi inherentes a la raza humana que se mantienen desde épocas arcaicas hasta la modernidad; el deseo de victorias y dominios, la insaciable ambición.

Lado derecho del escenario Caín, productor agrícola: su rededor es fuente de materia prima para provecho individual. Fanático de trazar límites raciona su propiedad de la ajena y le asigna cierta porción terrenal a su hermano. Disposición no aleatoria, a Abel le corresponde la izquierda, que lejos de caer en las redes del mercantilismo defiende valores más puros, comparte con la naturaleza sin civilizarla. “El trabajo es el vicio de los que no sirven para otra cosa”, pronuncia para quedar resonando en el cerebro espectador. En el mío, la afirmación del personaje persiste con signos interrogativos.

Próximos ya al desenlace, oraciones de bellísima profundidad suelta el “Tatita” de los hermanos, cuando a través de la melodía musical como metáfora describe la sobrante necesidad del hombre por agregarle subtítulos a la creación divina, por racionalizar inútilmente lo congénito que no merece enrevesadas aclaraciones deformadoras de la elemental intención inmaculada, armónica, que Él dispuso para mejor.

Y más allá del sensacional éxito y la sensacional historia, cabe destacar el sensacionalismo actoral, por igual prominente y conmovedor. Los tres sudan un talento que se suscribe en la piel de la audiencia, de sólida expresión tenaz tanto en lo oral como en la corporeidad. Vigorizan la mitología con humor en jerga criolla e incluso palabrotas o paráfrasis sexuales, aunque jamás extraviando al fuerte contendido dramático, subyacente a toda comicidad o alegoría.

Blanco y negro, contradicción, contraste, que deja un mensaje (o varios) con la muerte de Abel, pero además evoca misterios con enunciados de explicación irresoluta, no por eso vacilantes, sino de impacto reflexivo para el público. Tiempos pretéritos y contemporáneos barajados en pos de un significado actual y global que narra pasiones humanas desde la política, desde la religión. Eso sí, antes de asistir a la función lávese la cara, precisa estar lúcido para semejante poética.

Jue 20 hs. Vie 21 hs. Sáb 21 hs. Dom 20 hs

Ficha técnico artística

Autoría: Mauricio Kartun
Actúan: Rafael Bruza, Claudio Da Passano, Claudio Martinez Bel
Vestuario: Gabriela A. Fernández
Escenografía: Gabriela A. Fernández
Iluminación: Leandra Rodríguez
Diseño sonoro: Eliana Liuni
Fotografía: Malena Figo
Asistencia de escenografía: Maria Laura Voskian
Asistencia de dirección: Alan Darling
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Dirección: Mauricio Kartun

Duración: 90 minutos
TEATRO DEL PUEBLO
Av Roque Sáenz Peña 943 
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4326-3606
Entrada: $ 280,00 – Domingo y Jueves – 20:00 hs 
Entrada: $ 230,00 – Jueves – 20:00 hs 
Entrada: $ 280,00 – Viernes, Sábado y Sábado – 21:00 hs 
 

 

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