Guido Minerbi

Acerca de Guido Minerbi

Nació en Buenos Aires. Estudió en la Universidad de Washington de Seattle, EE.UU. (B.A. en Periodismo y M.A. en Comunicaciones).Vivió en EE.UU. e Italia. Es artista plástico y expuso en Argentina, Bélgica e Italia. Fue coordinador de Fundación Gillette, miembro del Consejo Directivo de la Fundación Cinemateca Argentina, secretario general del XI Congreso de la Federación Mundial de Asociaciones de Amigos de los Museos y Chairman de la IPRN (International Public Relations Network). Es Director General de la consultora Minerbi/Silveira Comunicación Corporativa.

La Comarca-Museo

Sierra dela Ventana es una comarca-museo, donde uno entra en punta de pies y habla bajito para no interferir con la contemplación de otros.

El pequeño centro comercial de Villa Ventana - Foto Carmen Silveira

Esto puede sonar exagerado y no falta algún “acelerado” que atenta contra la tranquilidad de las sierras. Por suerte son los menos y se puede recorrer la comarca oyendo el trinar de pájaros, el mugido de alguna vaca romántica o los rebuznos de algún burro desubicado entre tantos caballos que relinchan al viento. No faltan gallos, gallinas, patos, gansos, zorros, vizcachas, gatos y perros que parecen disfrutar en total armonía. Tampoco faltan ciervos, jabalíes, cerdos, llamas, guanacos, cabras y ovejas. Parecería un zoológico, sin serlo: es un hábitat, un entorno, un microcosmos, un paraíso.

Colores cambiantes -de estación en estación y de semana en semana- forman una paleta infinita que, por pocos días, en pleno invierno se mezcla hasta dejar blanca toda la comarca. Al atardecer, especialmente en verano, el sol rasante se cuela en los valles por entre las sierras y tiñe todo de oro intenso.

La "hora mágica" tiñe de oro el atardecer - Foto Carmen Silveira

Es impresionante: si uno viene manejando se detiene en la banquina para gozar de la que bautizamos como “la hora mágica”. Es la hora que abre el camino a las noches más estrelladas que se puedan imaginar.

La comarca es un imán que atrae gente fuera de lo común, con la sensibilidad especial para entrar en sintonía con una naturaleza pródiga con quien la respeta y comprende.

Golondrinas: una escultura celebra su vuelo desde California - Foto Carmen Silveira

A más de mitad camino entre la cabecera del partido -Tornquist – y el pueblo de Sierra de la Ventana, se cruza un puente por la Ruta provincial 76 y, doblando a la derecha, se llega a un lugar que  magnifica todas las cualidades de la comarca. Es Villa Ventana, joya arbolada y bucólica donde viven unos pocos afortunados y que sólo adquiere cierto “ritmo” algunos fines de semana o durante la temporada de verano. La Villasirve de inspiración a un grupo de finos artesanos residentes. Su “clima” influye en la calidad de sus obras y, no por nada, los folletos ilustrativos hablan del Paseo de las Artes o del Circuito de los Artesanos. Hablar de todos los talleres sería demasiado ambicioso para este blog. Nos limitamos a tres: la Casa de Muñecas, Siquil y Lalka.

El encanto de la Casa de Muñecas - Foto Carmen Silveira

En la Casa de Muñecas trabaja una pareja originaria de Buenos Aires: Silvia Diez y Jorge Bottaro. Sus muñecas no son sólo un juguete para niñas. Son verdaderas obras de arte, con caras de cerámica pintadas a mano y ropa de medida exquisitamente diseñada.

Los "padres" de cientos de muñecas - Foto Carmen Silveira

Cuando uno entra al local donde exhiben la amplia producción, admira las muñecas y se siente mirado por sus ojitos brillantes. Las visitas a los talleres responden con claridad a una pregunta -que de pronto carece totalmente de sentido- sobre la tenue frontera entre arte y artesanía ¿Existe tal frontera? Uno diría que no, de acuerdo con lo que escuchamos decir en Atenas a Mikis Theodorakis -el compositor de la banda de sonido de Zorba el griego. “No tiene sentido hablar de música popular y música clásica. Es toda música y sin la primera no existiría la segunda”. Así debe creerlo también el curador del Museo Perinic de Muñecas del Mundo de Zagreb, en Croacia: ¡una muñeca de Villa Ventana cruzó el Atlántico y representa allí ala Argentina!

La palabra “muñeca” relaciona este taller con otro, llamado Lalka, que -en polaco- significa precisamente “muñeca”.

En el jardín de Lalka una glorieta llena de obras - Foto Adam Dabrowski

Lalka es un taller de refinada cerámica, que crea la destacada ceramista Claudia Simón, argentina de origen alemán, descendiente de los “Alemanes del Volga” que se aquerenciaron en la zona de la cercana Coronel Suárez. Claudia crea y cría a sus dos hijos: no para nunca, excepto para atender a los muchos visitantes y turistas que detienen su auto en la Calle de las Piedras para admirar las espléndidas piezas exhibidas en una glorieta poligonal vidriada construida por Adam, su ingenioso marido quien a menudo la ayuda a esmaltar los objetos que luego serán horneados.

El torno gira y las manos de Claudia moldean con creatividad - Foto Adam Dabrowski

Hay de todo, desde juegos completos de té, fuentes, platos, recipientes, campanitas y piezas únicas.

La ceramista presenta sus obras en la Feria de la Vendimia - Foto Carmen Silveira

La descripción sería incompleta si no fuéramos a unas cuantas cuadras de distancia  -cuadras de campo, de tierra, para que todo se mantenga natural- hasta el otro costado de la Villa, delimitada por un lado por el Arroyo Las Piedras y, por el otro, por el Belisario. Llegamos a Siquil que, en mapuche, significa “adorno de plata”. Nombre más que descriptivo del taller y de la obra de un delicado orfebre originario de Bahía Blanca, Carlos Martínez, “Charly” para los amigos.

Charly, soplete en mano, crea en metal - Foto Carmen Silveira

Charly vivió un tiempo en el Nordeste de Brasil y finalmente recaló en la Villa con su esposa -Amalia- quien se desempeña como bibliotecaria de Villa Ventana y lo ayuda a pulir sus obras, una vez terminadas. Lo más admirable de las creaciones de Charly es la sabia combinación de materiales que van desde plata, cobre, alpaca, piedras semipreciosas, madera y espinas de acacia.

John Lennon parece inspirar a Charly - Foto Carmen Silveira

De sus manos emergen mates, bombillas, aros, collares, pulseras, cucharitas, prendedores, bijouterie y tanto más. Desde un gran póster, John Lennon observa complacido el taller donde se exhibe toda la producción.

Estos artistas-artesanos no están solos en este museo natural y entrañable. Cuando uno vaga por las calles arboladas dela Villa, casi todas con nombre de pájaros locales, de pronto se encuentra con talleres de productos de belleza, artesanías de papel,  diseño, objetos de aluminio, tejidos, tallado en piedra, madera, flores secas… y la lista sigue y crece. Los talleres acogedores están siempre abiertos al público. Lo más apasionante es observar a los creadores atentos a su trabajo y compartir la paz que surge de realizar un trabajo manual artístico, plasmando belleza a partir de materiales naturales, muy cercanos a la tierra. No sorprende enterarse de un aspecto insólito de esta villa serrana que -todos los años- festeja la Fiesta de la Golondrina.Este pajarito viajero hace cada doce meses un vuelo de ida y vuelta que suma 24.000 Km.- desde la vieja misión californiana de San Juan Capistrano hasta Villa Ventana- para gozar del buen clima dela Villa en el verano, y luego aprovechar los días templados de California.  No debe ser casual que estos sabios pajaritos viajeros hayan elegido a Villa Ventana como su destino preferido en la Argentina…

Los horizontes infinitos de la Comarca estimulan la creatividad de los "artistas-artesanos" - Foto Carmen Silveira

 

 

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