Guido Minerbi

Acerca de Guido Minerbi

Nació en Buenos Aires. Estudió en la Universidad de Washington de Seattle, EE.UU. (B.A. en Periodismo y M.A. en Comunicaciones).Vivió en EE.UU. e Italia. Es artista plástico y expuso en Argentina, Bélgica e Italia. Fue coordinador de Fundación Gillette, miembro del Consejo Directivo de la Fundación Cinemateca Argentina, secretario general del XI Congreso de la Federación Mundial de Asociaciones de Amigos de los Museos y Chairman de la IPRN (International Public Relations Network). Es Director General de la consultora Minerbi/Silveira Comunicación Corporativa.

Una Ciudad, el Sudario, dos Museos

En la última nota del blog -De dos Ciudades, Autos y Chocolates- una de las ciudades mencionadas era Torino (Turín), en el Noroeste de Italia. Torino es una ciudad señorial y refinada, con un estilo arquitectónico muy propio, con una clara influencia de la vecina Francia, que la diferencia de todo el resto de las grandes ciudades italianas.

En días claros, se pueden ver los picos nevados de los Alpes, que la enmarcan escenográficamente. Hay mucho para escribir sobre Torino: por ejemplo, la profusión de cafés históricos, uno más hermoso que el otro, sus grandes plazas, sus anchas avenidas (viali) arboladas, sus industrias, su Universidad, sus edificios notables y grandioso Palacio Real. No hay que olvidar que -en su momento- Torino fue la capital del Reino de Italia.


El Santo Sudario

El Duomo de San Juan Bautista en Torino es el depositario del Santo Sudario

Todo esto se puede resumir diciendo que Torino es una ciudad noble, con tres elementos que la hacen especial, notable, por no decir única. Se conserva celosamente allí el Santo Sudario, por ejemplo, que según la tradición se usó para envolver el cuerpo de Jesús.

Detalle del Santo Sudario, conocido también como Sábana Santa o Sindone

Y en Torino hay también dos museos absolutamente irrenunciables aun para los viajeros más faltos de tiempo.

 

El Museo Nacional del Cine

El Museo Nacional del Cine -Museo Nazionale del Cinema- es una verdadera joya, no sólo por sus vastas colecciones y cuidadas exhibiciones, sino por lo impactante del edificio que lo alberga, símbolo de Torino como la Torre Eiffel lo es de París, la Estatua de la Libertad de Nueva York o el Obelisco de Buenos Aires.

La Mole Antonelliana

La cúpula de la Mole Antonelliana se destaca entre los techos de Torino

Es un gigantesco edificio, adecuadamente denominado “la mole”, símbolo emblemático de la ciudad. Son pocos los lugares de Torino de donde no se divisa su insólita cúpula que apunta hacia el cielo, rivalizando con las cumbres alpinas que aparecen en la lejanía. Su nombre -Mole Antonelliana- le fue dado para honrar al arquitecto responsable del proyecto. La historia del edificio es sumamente interesante, ya que fue concebido no para ser un museo sino un lugar de culto. Adecuadamente, hoy los cinéfilos le rinden culto allí al séptimo arte. Construida entre 1863 y 1888,  había sido comisionada al Arquitecto Alessandro Antonelli por la colectividad judía de Torino para convertirse en la mayor sinagoga de la ciudad. Sin embargo, durante la ejecución de las obras, la relación entre el arquitecto y sus clientes se fue deteriorando a tal punto que éstos resolvieron dejar trunco el proyecto. En 1873 se llegó a un acuerdo equitativo con las autoridades municipales: la ciudad donó a la colectividad judía un terreno para erigir una nueva sinagoga y ésta le cedió –a medio terminar- la que muy pronto se conocería como la “Mole” y que fue dedicada al entonces Rey Vittorio Emanuele II.

Antonelli aprovechó este “impasse” para modificar su proyecto y elevar aún más el edificio que, rematado por su característica cúpula alargada y pináculo alcanza los 167 metros de altura.

Una de las salas donde arrellanarse para admirar proyecciones en pantallas gigantes

El Museo Nazionale del Cinemahoy ocupa la mole en su totalidad y es uno de los más importantes de Europa y del mundo. Ofrece a los visitantes, a diferencia de los museos tradicionales, la oportunidad de ir descubriendo a través de una secuencia impactante de ambientaciones, la evolución de la cinematografía en Italia, Europa y el mundo. Los hermanos Meliés estarían encantados… Para quienes no sufren de vértigo,

El ascensor se dirige hacia la cúpula aparentemente suspendido el el vacío

se ofrece una experiencia notable: subir desde la planta baja hasta el interior mismo de la cúpula en un ascensor con paredes de cristal, que corre a lo largo de cables de acero que dan la sensación de viajar  en el vacío, verticalmente, como en un helicóptero dentro de la gigantesca estructura. La disposición y ambientación interior del insólito museo fueron confiadas al escenógrafo suizo François Confino, quien logró que las colecciones alimenten y estimulen en forma espectacular la imaginación y las emociones de quienes lo recorren. Se ha dicho que la visita a este inusual ámbito recrea en los visitantes/espectadores las mismas sensaciones emotivas y participativas que se experimentan al asistir a la proyección de una buena película.

El Museo de las Antigüedades Egipcias

En lo que se refiere al Museo delle Antichitá Egizie, uno de los mayores egiptólogos mundiales de la época, el francés Jean-François Champollion -eximio descifrador de los antiguos jeroglíficos- declaró al visitar por primera vez sus admirables colecciones en 1824, que “la ruta hacia Menfis y Tebas pasa por Torino”.

Detalle de la fachada del Museo dedicado a las antigüedades egipcias

El museo posee la mayor -y mejor- colección de artefactos, estatuas, bajorrelieves, papiros, joyas, utensilios y momias del mundo, si se exceptúa -por supuesto- la que alberga el Museo de El Cairo.

No fue fácil para Torino adueñarse de una colección que cuenta hoy con una exhibición permanente de 6.500 valiosas piezas y de 26.000 más, exhibidas cada tanto y conservadas en sus enormes depósitos. Si bien el Museo del Louvre en París pretendía sumarla a la propia, para la familia real de los Savoia (Saboya) dotar a su capital de tamaño tesoro arqueológico se tornó cuestión de prestigio dinástico y real. Finalmente consiguieron sobrepasar la oferta francesa y quedarse con la

La impactante estatua del Faraón Ptah denota su inmenso poder

colección completa. De este modo la familia real logró poner a Torino a la altura de las mayores capitales europeas, dotándola de uno de los museos más destacados -pero quizás menos conocidos- de todo el Viejo Continente.

En Torino, en invierno, hace mucho, muchísimo frío. En sus hermosos cafés, que son en si una obra de arte que conjuga boisserie, mármoles, espejos, cristales y bronces, uno puede reconfortarse con excelente café o espeso chocolate caliente. Y luego, con la excusa de no

Grupo escultórico tallado en mármol

permanecer a la intemperie más de lo necesario, puede pasar largas horas recorriendo dos fascinantes museos, imposibles de olvidar…

En uno, el visitante se verá expuesto a arte que tiene milenios de antigüedad. En el otro, por el contrario, podrá conocer de cerca la evolución de un arte de nuestro tiempo que -a gatas- tiene poco más que un siglo de vida.

 

Pieza histórica del Museo del Cine: uno de los famosos sombreros de Federico Fellini

 

El mejor relax después de visitar los museos: tomar un "risttretto" en un café que acaba de cumplir 135 años...

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