Guido Minerbi

Acerca de Guido Minerbi

Nació en Buenos Aires. Estudió en la Universidad de Washington de Seattle, EE.UU. (B.A. en Periodismo y M.A. en Comunicaciones).Vivió en EE.UU. e Italia. Es artista plástico y expuso en Argentina, Bélgica e Italia. Fue coordinador de Fundación Gillette, miembro del Consejo Directivo de la Fundación Cinemateca Argentina, secretario general del XI Congreso de la Federación Mundial de Asociaciones de Amigos de los Museos y Chairman de la IPRN (International Public Relations Network). Es Director General de la consultora Minerbi/Silveira Comunicación Corporativa.

FELLINIANNO: Un homenaje en Rimini, Italia

Muy pocos directores de cine han marcado rumbos como lo hizo el mayor exponente del “cine de autor” italiano, Federico Fellini, “il grande Federico” como lo apodaron cariñosamente en Italia.

En 2013 se cumplen veinte años de su fallecimiento, ocurrido en Roma el 31 de octubre de 1993. En todo el mundo se están organizando eventos y actividades para recordar y honrar a quien no solo ganó en cuatro oportunidades el Oscar a la mejor película extranjera, sino que recibió uno especial en reconocimiento de su admirable trayectoria poco antes de morir.

Fellini y Guilietta Masina (izq.) en una sala del "Grand Hotel" en Rimini

A Fellini le ocurrió algo como suele ocurrir en el mundo de las empresas, de los productos y de la publicidad. Hay marcas registradas que se han convertido en el nombre genérico de determinado producto. Quien quiere fotocopiar un documento pide una “xerox” (así, con minúscula). Una hojita de afeitar es hoy una “gillette”. Una gaseosa color caramelo es una “coca”. Nadie pide ácido acetil salicílico: todos van a la farmacia y piden “aspirina”, por más que se trate de la marca registrada del laboratorio alemán que desarrolló esa molécula. Entre nosotros, hablamos todavía del ya extinto “movicom” para referirnos a un teléfono celular y otros ejemplos abundan.

En el caso de Fellini ocurrió algo parecido, lo cual lo motivó a decir con un dejo de ironía que él “había siempre vivido con el deseo de transformarse en adjetivo”. Y así fue: con su nombre se formó un adjetivo para describir cierto tipo de cine, de imagen, de literatura, de situación. Todos entendemos qué nos quieren decir cuando nos hablan de algo “felliniano” o “fellinesco”. El término remite a una visión extremadamente creativa, onírica, algo irrespetuosa pero indiscutiblemente muy humana. Esto, del mismo modo en que, cuando alguien menciona casos de “gatopardismo”, se refiere al tipo de comportamiento que ejemplificó en su novela histórica “Il gattopardo” el escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

Pero volvamos a Fellini, el director-autor de films que han marcado toda una época e impactado en la historia del cine, como La dolce vita, 8 y ½, La Strada, Amarcord o E la nave va…

Quienes conocen su biografía recuerdan que Federico nació a orillas del Adriático, en la ciudad balnearia de Rimini, que dejó por Florencia antes y por Roma después: la sociedad provincial de Rimini le “quedaba chica”. Desde temprano, Fellini se reveló un excelente dibujante y caricaturista. En su momento llenó cuadernos y cuadernos con la imagen de los personajes que luego, a través del “casting” llevaría al celuloide. Se puede decir que el dibujo, las viñetas y -como veremos- los sueños lo acompañaron toda su vida.

Un personaje voluptuoso y prostibulario en el Libro de mis Sueños

Por varios años, el brillante director concurrió al consultorio del psicoanalista Ernst Bernhard quien, como parte de la terapia, le sugirió anotar cuidadosamente toda situación o imagen que, al despertar, recordara haber soñado. Fue así que Fellini llenó por casi 30 años las páginas de dos grandes álbumes con textos y dibujos inspirados por sus propios sueños, su generosa capacidad onírica y su extraordinaria imaginación. Después de su muerte el editor Guaraldi reunió este material y publicó “Il libro dei miei sogni” (El libro de mis sueños) conocido también como “Il libro dei sogni di Federico Fellini” (El libro de los sueños de Federico Fellini), obra de rara belleza que permite hurgar hondo en el mundo inconsciente del “grande Federico”.

Las prostitutas son un tema recurrente en los sueños de Fellini

No es extraño, entonces, que el principal museo de Rimini, el “Museo di Cittá” haya inaugurado una muestra en octubre pasado, que se prolongará hasta octubre de 2013. Tampoco es sorprendente que hayan denominado “Fellinianno” a esta retrospectiva basada fundamentalmente sobre los dibujos del maestro. Este nombre es un atractivo juego de palabras que conjuga el adjetivo “felliniano” con la palabra “anno” (año). Así la muestra terminó llamándose “Fellinianno 2013”. Obviamente, el Libro de los Sueños de Fellini ocupa un sitial de honor en este homenaje con el cual Rimini ha querido recordar a uno de sus hijos más reconocidos mundialmente.

Pero dejemos que los propios dibujos de lo soñado y dibujado por Fellini nos motiven a ir a visitar esta muestra que sale de lo común, ya que propone un camino insospechado, el de los sueños, para conocer mejor a un creativo original y genial, que ha marcado un “antes” y un “después” con su filmografía.

En el hall principal del Grand Hotel el "Libro de los Sueños" siempre disponible - Foto Carmen Silveira

Las fotos que ilustran esta nota forman parte de la edición de gran formato de este magnífico libro, que se encuentra a disposición del público en un lugar emblemático para el mismo Federico: el hall principal del Grand Hotel de Rimini,donde se escuchan siempre las bandas sonoras compuestas por el gran Nino Rota, su eximio colaborador a través de los años.

El emblemático y señorial edificio del "Grand Hotel" en Rimini - Foto Carmen Silveira

En una de las salas adyacentes cuelgan de las paredes dibujos y retratos del maestro, en compañía de su esposa, la reconocida actriz Giulietta Masina o de su gran amiga “Anitona”, como él solía llamar a Anita Ekberg, a quien inmortalizó bañándose con Marcello Mastroianni en la famosa Fontana di Trevi en Roma.

Tras recorrer tan solo algunas hojas de este insólito libro, uno siente que Fellini revela su intimidad y que de alguna manera vuelve a la vida en sueños llenos de formas exageradas y voluptuosas, colores, trazos geniales y significados sugeridos. Es un libro por el cual hay que dejarse llevar y, si es posible, soñar nuestros propios sueños de la mano de quien fue, fundamentalmente, un gran soñador.

Algunos sueños en el “Libro de mis Sueños”:

Autorretrato onírico

"Lucianona" otro personaje "abundante"

Los personajes se agolpan en un sueño desconcertante

¿El barco de guerra que aparecerá en "E la nave va..."?

¿Anthony Quinn/Zampanó migra de "La Strada" a los sueños del realizador?

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