Territorios y Alteridades, Fernando Cocchi

Acerca de Territorios y Alteridades, Fernando Cocchi

Fernando Cocchi nació en Los Toldos, en 1986. Es escritor e investigador. Realizó estudios de Crítica e Historia del Arte. Sus trabajos de investigación fueron presentados en el 2° Congreso Internacional de Gestión Cultural, Mar del Plata 2011; en las Jornadas Internacionales de Investigación en Arte en la Universidad Nacional de La Plata en noviembre de 2011; en el Taller para Jóvenes Investigadores en Problemáticas Regionales, Sociales e Históricas, Lujan 2011; en las 1° jornadas de la Asociación Argentina de Conservadores y Restauradores (ASACOR) Buenos Aires 2012. En 2011 presentó la exposición Antonio Magliano en Los Toldos, territorio construido. Su trabajó fue difundido en revistas como Caras y Caretas, Revista Rumbos y diario Crítica. Contacto: cocchi.fer@gmail.com

El artista frente al mundo. Claridad, Martín Fierro y las ideas de la vanguardia

Por Fernando Cocchi

 

Conversamos con Sergio Baur, curador de las exposiciones sobre el periódico Martín Fierro y la revista Claridad en el MNBA. Un radar para revelar la conformación y desarrollo del pensamiento nacional entorno a las ideas de la arte. 

Modernidad europea o compromiso social rioplatense; tradicionalismo o espíritu renovador; criollismo o vanguardia. Las exposiciones El periódico Martín Fierro en las artes y las letras (2010) y Claridad, la vanguardia en lucha, clausurada a fines de junio, ambas en el Museo Nacional de Bellas Artes, trajeron a raudal las conquistas ideológicas y estéticas que las publicaciones, entre los años 20 y 40, concedieron al imaginario político y artístico local. Un entramado de dispositivos que va desde libros, pinturas, grabados, documentación, diarios, fragmentos fílmicos, fotografías, se entrecruzan en una red de debates que pone foco en la actitud del artista frente al mundo, los proyectos de país y el l’art pour l’art en la Argentina. 

 

“Claridad, la vanguardia en lucha” pareciera ser el corolario a un proyecto de investigación acerca de las ideas locales en torno al arte y la irrupción de las vanguardias históricas en Latinoamérica…

La lectura de las vanguardias históricas puede ser realizada desde muchas perspectivas. Lo importante, creo, es encontrar una hoja de ruta, un camino que haya sido trazado por los protagonistas de los distintos movimientos a través de sus propias creaciones. El ámbito de las revistas literarias es una síntesis de esos caminos; un espacio donde los escritores, artistas plásticos, diseñadores y críticos comienzan una aventura cultural que, en la mayor parte de los casos, es efímera, animados por un ideario común o al menos similar.

En el caso de la vanguardia argentina, el proyecto de investigación se centró en las dos publicaciones más emblemáticas, comprendidas entre mediados de los años 20 y 40”, que son El periódico de crítica Martín Fierro y la revista Claridad”, con sus sucedáneas, las revistas: Prisma, Proa, Campana de Palo, entre otras.

¿Cómo trabajó sobre esta muestra estando fuera del país?

La investigación comenzó a mediados de los años 90. Yo me encontraba en Buenos Aires y conocí al crítico e historiador del arte español, especialista en vanguardias hispanoamericanas, Juan Manuel Bonet, quien luego fuera Director del Museo Reina Sofía de Madrid. Los diálogos con JMB me impulsaron a comenzar un trabajo de “pesquisa”, casi arqueológico de los materiales literarios que se encontraban dispersos y que conformaban el universo de este tema. Ya en Madrid a finales de la década del 90, realizamos con Bonet una exposición biblio-hemográfica: Vanguardias literarias argentinas, cuyo objetivo era mostrar a través de materiales y documentación original la rica polémica de los Grupos de Florida y Boedo en el Buenos Aires de los años 20. La muestra fue realizada en la Casa de América, luego en Málaga en la casa natal de Pablo Picasso y en otros centros culturales de ese país, que parecían ser el prólogo de proyectos posteriores, en especial: Martín Fierro en las artes y las letras y por último, Claridad, la vanguardia en lucha.

¿Cómo fue el proceso de investigación y la búsqueda de las colecciones que se exhiben?

El proceso de investigación se inicia desde la primera pregunta que uno se realiza con respecto a un tema; siempre hay alguna fuente, algún autor, o una conversación que constituyen el disparador para comenzar con una tarea sistemática.

Como dije anteriormente, la búsqueda del material para las muestras constituye un trabajo casi arqueológico del curador. Las obras más emblemáticas, tienen afortunadamente un destino seguro, que son los museos; en estos casos precisos, el Museo Nacional de Bellas Artes. Además hay otros objetos, sobre todo publicaciones periódicas, libros, folletos y fotografías, que tienen orígenes tan diversos, como una librería de libros usados, hasta los anaqueles de un fanático coleccionista.

¿Qué aproximaciones existen con la exposición sobre el periódico Martín Fierro en cuanto al proyecto curatorial?

Las aproximaciones entre las exposiciones de Martín Fierro y Claridad, ante todo se centran en que cada publicación constituyó en sí misma, una fuente de la polémica Florida y Boedo. La lectura que se realizó de ambas tienen aspectos comunes: las letras, las artes plásticas, el cine, sus propias concepciones sobre el sentido del arte, como así también las fuentes internacionales que inspiraron a las mismas. Otro aspecto metodológico fue llevar el ideario de una publicación a un territorio museológico; en este sentido la lectura tiene que ser traducida a un medio tridimensional.

¿Por qué la decisión de estructurar la muestra en seis ejes temáticos?

El guión museográfico es una de las fuertes decisiones que se deben tomar al curar una muestra. Ese relato será para el visitante la manera de aproximarse o profundizar el tema propuesto. En el caso de Claridad, la vanguardia en lucha, en referencia directa a la literatura de Boedo, me pareció que la riqueza literaria del grupo merecía ponderar obras de esa producción literaria, cuyos títulos, muchas veces sintetizaban el ideario del movimiento.  Cada uno de los ejes temáticos responde a un título de la literatura, consideré que era casi imposible superar la poesía de esos títulos para definir un eje de la exposición: por ejemplo, para desarrollar el espacio dedicado a La Semana Trágica, el título de la obra de Bernardo González Arrili, Los charcos rojos, sugiere la ferocidad de ese episodio.

Propone varios contrapuntos en constante diálogo, ¿cuáles son las características formales de las obras y los objetos que permiten hilvanar un relato histórico de las vanguardias en Latinoamérica?

El diálogo entre la literatura y el arte, conforma una correspondencia perfecta. Los artistas plásticos casi siempre estuvieron cerca de sus contemporáneos escritores y viceversa. Creo que más allá de la crítica de arte, una novela, un poemario o un ensayo contemporáneo a una obra plástica, nos introduce en las palabras de su propio tiempo. Nos permite reflexionar desde el presente, escuchando las voces del momento. A mí particularmente me interesa que el visitante pueda entrar en ese diálogo, por eso creí importante llevar a nuestro primer Museo Nacional, una colección de libros, cuya contemporaneidad fue la misma que las obras exhibidas. También hay que pensar que la literatura en un punto, es más generosa como manifestación artística que la plástica. Se puede leer un libro de Borges, y siempre ese libro, aunque esté reproducido millones de veces, tenga las ediciones más diversas, siempre será el original del texto de Borges. No sucede lo mismo con la obra de arte, que generalmente es única y cuya reproducción constituye una aproximación a la misma.

No es común la utilización del cine en las exposiciones locales…

Desde la aparición del cine, el arte y la literatura no fueron indiferentes al surgimiento de esta manifestación que revolucionó, tanto a las audiencias como a los creadores. Creo que para la lectura del siglo XX, el cine es ineludible. Generalmente, en las exposiciones, la presencia del cine se presenta como marginal y aislada. En el caso de Claridad, la vanguardia en lucha, decidimos que el cine estuviera presente al mismo nivel que las obras más importantes de la muestra. En todos los casos, se puede observar cómo la selección de películas dialoga intensamente con las obras, y por momentos ofrece una lectura nueva, distinta, que en mi opinión las enriquece.

¿Cuál fue la formación de los artistas y escritores que participaron en Claridad?

La formación de los artistas y escritores que participaron de la revista Claridad, tanto como escritores del Grupo de Boedo, como de los Artistas del Pueblo, tuvieron algún origen común, y es que en su mayoría procedían de sectores proletarios, hijos de inmigrantes, cuyos padres seguramente traían las ideas anarquistas y socialistas surgidas en Europa, y que se criaron en el eco de esa transformación social fuerte que vivió nuestro país hacia finales del siglo XIX y en los albores del XX. En muchos casos, sus primeros trabajos estuvieron vinculados al oficio de imprentero, o se acercaron a talleres artísticos en los barrios periféricos de la ciudad para adquirir un oficio, que luego los convertiría en grandes protagonistas del desarrollo cultural del país.

Existió una relación directa entre los artistas y escritores del grupo de Boedo, ¿en qué plano se llevaron a cabo esas relaciones?

La relación es directa y contundente. Los artistas plásticos, me refiero a los Artistas del Pueblo, participaban en el mundo literario de los escritores de Boedo, ilustrando sus libros. Generalmente las tapas de los mismos tienen dibujos y obras de estos artistas, como así también viñetas e ilustraciones intercaladas en el texto. Los casos más notorios son algunos libros de Leónidas Barletta ilustrados por Guillermo Facio Hébequer, también algunos contienen ilustraciones del grabador José Arato; las obras de teatro de Elías Castelnuovo contaron con escenografías de Abraham Vigo, y muchas de las obras de Alvaro Yunque estaban ilustradas por Ret Sellawaj, que era el seudónimo de Ballester Peña.

En el caso del Grupo de Florida, esa relación también es profunda: los primeros libros de Jorge Luis Borges, fueron ilustrados por su hermana Norah, quien también acompañó a otros escritores de su generación como Norah Lange. Xul Solar fue el ilustrador del Idioma de los Argentinos de Borges, con unas viñetas que parecen escapadas de sus cuadros, y Emilio Pettoruti ilustraría la tapa de un libro de Bernardo Canal Feijoo, Sol Alto. Ésta es una constante que se dio a través de todas las vanguardias internacionales. Es muy característico ver también en esos años en Europa a Pablo Picasso o a Fernand Leger ilustrando obras de los escritores de su tiempo.

¿De qué forma y en qué ámbitos circulaban las publicaciones de Claridad?

La Editorial Claridadfue una empresa cultural, cuyo principal objetivo era difundir el pensamiento emanado de las corrientes socialistas y anarquistas en los sectores proletarios. Los libros exquisitamente diseñados e ilustrados, eran de bajo costo, y es posible que cada edición contara con muchos ejemplares para la época. Una muestra de que esos libros eran leídos en los barrios más alejados del centro y que en las décadas del 20 y 30, formaban parte de los distritos menos favorecidos de la ciudad, es que en la actualidad en librerías de libros usados, sin ninguna pretensión de anticuario ni de coleccionismo, aparecen esos libros en sus primeras ediciones, con sellos de las librerías localizadas ochenta años atrás en esos mismos barrios. Las asociaciones socialistas y anarquistas también tenían Bibliotecas Populares, que constituyeron un espacio de formación política y cultural para los militantes de la época.

¿Cuál fue la discusión teórica e ideológica que mantuvieron los de Boedo y Florida?

Es una discusión que habla de dos proyectos de país, y en el que se cruzan ideas que resultan sumamente atractivas para el investigador contemporáneo. Por un lado el Grupo de Florida, tenía su origen estético en la experiencia que muchos de sus miembros habían visto en Europa: la idea de renovación y experimentación en la creación artística. Ese legado traído al país por los hermanos Jorge Luis y Norah Borges, tenía sus raíces en el ultraísmo español. Oliverio Girondo también había viajado largos años por Europa, y ya su primer libro de poemas 20 poemas para ser leídos en el tranvía, nos habla de una fuerte influencia de Paul Morand y de otros escritores de la vanguardia europea. Los artistas del grupo: Xul Solar, Emilio Pettoruti y la misma Norah, habían estado en Europa por largas temporadas; los dos primeros artistas recibieron toda la influencia y el contacto directo del futurismo en Italia, del expresionismo alemán y de otras corrientes vanguardistas. El lema del grupo era “el arte por el arte”, pero con una fuerte necesidad de encontrar en ese clima de experimentación estética una búsqueda de la identidad nacional, a través de la metáfora, la reivindicación de las figuras y símbolos tradicionales de nuestra cultura y del mismo “idioma de los argentinos”.

En cuanto a los intelectuales reunidos en la revista Claridad, dirigida por el español Antonio Zamora, su objetivo se centraba en poder hacer llegar al proletariado las nuevas ideas políticas y que el arte estuviera al servicio de las causas sociales y del pueblo. Esto es evidente en el libro de Elías Castelnuovo, El arte y las masas, en el libro de Guillermo Facio Hébequer,Tu historia compañero y en las traducciones de teóricos soviéticos de la cultura y el arte como Lucharnasky, quela Editorial Claridad difundió en los años 30. Sin embargo, el objetivo no se centraba sólo en una idea localista de la revolución social, sino internacional. La vida en el arrabal, como un nuevo espacio y escenario cultural, de la gran metrópoli en la que se había transformado Buenos Aires, habla de lo particular a lo general, con la presencia del inmigrante, la acentuada desigualdad de las clases sociales y las condiciones de vida en las fábricas y las ciudades.

¿Perduran hoy en día las diferencias estéticas y conceptuales?

Pienso que esta discusión es una constante en el desarrollo histórico de las artes y las letras en nuestro país. Es una discusión formal que trasciende las épocas y que se centra en la preocupación individual de cada creador, si bien la intensidad de esa diferencia tiene sus variables de acuerdo a cada momento histórico y político de la vida de la nación.

Usted reproduce un concepto de Malosetti Costa acerca de la obra Sin pan y sin trabajo de Ernesto de la Carcova, que la posiciona como la primera obra en hacer referencia a una protesta obrera. Pareciera que Martín Fierro y Claridad fueran dos formas diferentes de concebir el arte desde lo local, pero también una visión entorno a la idea de Nación, identidad y tradición…

No hay duda que ambas publicaciones tuvieron objetivos disímiles, no contrapuestos, pero sí diferentes. La vanguardia martinfierrista, como dijimos, se concentró en las nuevas formas de experimentación en el arte, mientras la agrupada en torno a Boedo, sin descartar algunas formas de experimentación, tenía una preocupación fundamental, llevar las nuevas tendencias al mundo proletario. La exhibición de Sin Pan y sin Trabajo, en Claridad, la vanguardia en lucha, fue en si mismo un homenaje a la primera obra social en la historia del arte argentino. Su realización fue en el año 1893, sólo a un año de diferencia del primer proyecto cinematográfico de los Hermanos Lumière, La salida de las obreras de la fábrica en Lyon, -proyectada en la muestra en diálogo con la obra deLa Cárcova- . No es difícil de deducir que el tema obrero a comienzos de la modernidad, constituía una preocupación central en la temática artística.

En Argentina no son muchas las exposiciones que recorren transversalmente la historia del arte local, ¿cuál es el rol del curador en la actualidad en el plano de las artes y la investigación histórica?

El punto de vista del curador de una muestra, es similar al del narrador, y en algunos casos al del arqueólogo. A partir de una idea, de un guión museográfico, se trata de armar un rompecabezas con los objetos, piezas, obras y documentos, ya que cada obra es un eco del pensamiento de una época. Esta estructura debería permitirle al visitante establecer su lectura personal, sobre el tema específico de la exposición, que seguramente completará la visión que el curador ha tenido sobre ese tema. Creo que el objetivo fundamental es que el trabajo curatorial contribuya a la comprensión del pasado, desde la mirada del presente. Cada época tiene una lectura distinta sobre el pasado, y en ese sentido me parece interesante desde un punto de vista de la antropología cultural.

¿Está trabajando en algún nuevo proyecto?

Los proyectos se van formalizando a partir de las lecturas, de las preguntas sobre un tema determinado. En este momento me gustaría poder completar la visión de alguna revista que haya atravesado distintos aspectos de la vida de los argentinos durante la primera mitad del siglo XX.

 

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